12 febrero 2026

De septiembre a diciembre de 2025 trabajé en dos proyectos similares con Médicos del Mundo. Me contactaron para realizar dos proyectos de musicoterapia en relación con la violencia de género con un grupo de mujeres en Huesca y con un grupo de jóvenes de 14 años en el IES Portillo de Zaragoza.

Mi trabajo en el proyecto consistió en diseñar estos talleres y en guiar a las participantes en el proceso de escritura de canción y creación del videoclip en las sesiones. Una vez terminados los talleres trabajé en la composición de los videoclips puliendo los dibujos creados por las participantes y animándolos.

El siguiente vídeo y canción son el resultado del trabajo con el grupo de adolescentes que participaron en las 10 sesiones de este taller para escritura de canción y realización de videoclip: Que se entere el mundo entero fue el título que escogieron para la canción que escribieron. Las 6 primeras sesiones estuvieron dedicadas a la escritura de la letra, la toma de decisiones para la melodía y la grabación de la canción, y las 4 últimas sesiones estaban programadas a crear el storyboard y los dibujos para el videoclip. Hubo mucha improvisación para adaptarse al tiempo con el que contábamos y a las posibilidades de asistencia a las sesiones.

Junto a las jóvenes, estuvieron presentes en las sesiones cuatro adultas profesionales aportando también sus ideas para la letra y el vídeo y grabando sus voces.

Julia, la coordinadora del proyecto y Nixon, la mediadora, habían comenzado la primera fase de este trabajo con las jóvenes realizando un número de sesiones en las que se compartió información y se tuvieron conversaciones acerca de la violencia de género, en especial la mutilación genital femenina y los matrimonios forzados.

Paula, educadora de la Zona Joven, encargada de organizar horarios, aula disponible, y todo lo necesario para que las participantes pudieran asistir a las sesiones, y Elia, una de las profesoras de música del instituto que en una de las sesiones acompañó con el piano mientras buscábamos la melodía para la voz, y en otra de las sesiones grabó el xilófono que quedó genial.

Por último, pero esencial, fue la participación de Nacho, la persona que editó la canción; las pistas que grabé con los humildes medios con los que contaba – un ordenador portátil y unos cascos – me ayudó con la mezcla e hizo que sonara todo así.

Me encantó trabajar con estas/os jóvenes, me parecieron inspiradora/es. Compartieron su entusiasmo, su energía y su frescura y se implicaron con un gran interés por ayudar a las personas que sufren injusticias, crearon esta canción para todo el que la quiera escuchar.